
Bendita la mañana que me permites vivir. Bendita tu mirada de Padre con misericordia infinita. Bendito este momento que me regalas.
Ten misericordia Señor de todos los que necesitan de ti, los que nada tienen, los que en nada creeen, los que no tienen Esperanza, los que añoran la fe que sólo tú concedes. Concéceles la paz, la alegría del que se siente hijo tuyo, la certeza de que los envuelves con tu amor misericordioso.
Pongo en tus manos a mis hermanos Consagrados. Que nuestras vidas sean dignas de tu amor, que pongamos luz donde se necesite, que nos nos guardemos nada, que no nos defendamos, que no te defraudemos.
Gracias por los reencontrados, gracias por hacerte el encontradizo, por la fe renovada y la fuerza con que llega. Gracias por disfrutar de la amistad y hermandad a tantos kilómetros de distancia, gracias por seguir amando incondicionalmente y compartirlo conmigo.
Permiteme Señor esta mañana no abandonar tu rostro, tenerte presente en cada cosa que haga y que sea para gloria tuya. Que mis acciones sean dirigidas por ti, que mis pensamientos me lleven a ti. Y no dejes de concederme ternura para seguir emocionandome con todo lo que descubro cada nuevo día.


1 comentario:
Permíteme, mi Dios, ser justa con los pequeños, ser paciente y serena, amar con corazón temeroso, pero amar siempre.
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