martes, 9 de junio de 2009


Gracias Señor por el nuevo día que me concedes vivir. Te ofrecco este día y lo consagro a ti. Que no deje de mirarte, que no deje de buscarte Señor. Concédeme si es tu voluntad el don de la oración, como una necesidad más, para encontrarme cada día contigo, en un momento exclusivo, sólo para ti Señor.

Dame un corazón generoso para amar a los que más me cuesta y que no note nadie el esfuerzo. Concédeme una acción consecuente con la opción tomada, concédeme entregarme a ti y ser digno de tu llamada. Que te reconozcan en mi Señor, si es tu voluntad, o si tu lo prefieres que mi torpeza sea evidente para que se muestre más gloriosa tu grandeza.

Gracias Señor por este nuevo día que me regalas vivir.

2 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla dijo...

Amén. Envidio tu fe.
Un saludo

Patricia García-Rojo dijo...

Gracias, papiDios!

No sabía que por fin escribías aquí! qué alegría!