martes, 16 de junio de 2009


Texto del Evangelio (Mt 5,43-48):


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».


Letra a letra tu palabra va puliéndome como la roca erosionada por las olas del mar. Amar a los que machacan mi existencia, a los causantes de mis sombras, a los que nadie ama.

¿Y para qué si no estoy hecho?.

Que se cumpla tu voluntad en mí Señor.

Concédeme entrañas de misericordia para ser luz y no penumbra.

Concédeme ser testigo de tu luz.


1 comentario:

Patricia García-Rojo dijo...

Cuando era pequeña y atendí por primera vez a este evangelio me resultó treméndamente fácil y obvio, al fin y al cabo, yo no tenía enemigos entonces... tampoco ahora soy lo suficientemente cabezota como para odiar a nadie, pero pienso en los enemigos grandes, en los enemigos de la belleza y de la vida, entonces se me encienden las mejillas de rabia y me digo: "a esos no los sabes amar, Patricia".