miércoles, 12 de agosto de 2009


Escribo estas letras escuchando “En el alma del cantor” de Brotes de Olivo. Soy hombre y a mis 41 años empiezo hacer dos cosas a la vez…

¡Chicos hay Esperanza!

Todo vino en una locura de Manolo Copé (miembro de Confía). Estábamos ensayando como cada miércoles y de pronto; ¿Nos vamos todos a Mollina? Me ha llamado Fermín para invitarme a la VI Noche Talithakum y yo he pensado que podríamos ir Confía también. Nuestras caras eran de descolocación, asombro, de; ¡si yo no conozco varón! ¿Te estás quedando con nosotros verdad? ¿A qué tenéis miedo? nos preguntó, y como si lo estuviéramos haciendo toda la vida las respuestas iban sucediéndose como sin darle importancia; si, bueno, podemos pensarlo, no estaría mal, yo no sé si para esas fechas podré… MADRE MÍA!!!!!!

“Cantar con Brotes y con Ixcis” ¿Quién no ha crecido con Brotes en su “radiocasete” de cinta medio rayado de tanto ponerlo? Ixcis son más contemporáneos pero imponen igual.

¡QUÉ RESPONSABILIDAD! Lo primero que pensé.

En esto de la música como en todo o que andamos tocando, existen varias tentaciones; la de gustar, la de cantar y tocar mejor que… la de no hacer el ridículo, etc… Pocos están exentos de este ego que nos inunda y que nos llena de responsabilidades que no son nuestras si no de Dios, y me explico:

No pudimos ir todos los que somos y eso se resiente en el grupo. Cada uno tiene su lugar y sus tonos o canciones. Ir sólo unos pocos limita mucho, la verdad.

Llegamos a Málaga y algunos hermanos nuestros estaban esperándonos. La acogida como siempre fantástica y nos llevaron a comer en una gran mesa cercana a la playa. Todo un lujo. Compartir con los tuyos estos momentos es un regalo.

Al terminar de comer emprendimos viaje rumbo a Mollina con toda la ilusión del mundo.

Dejando al guitarra veo al fondo a Vicente (Padre de Brotes) su semblante tierno, ofrece confianza, como si te conociera de toda la vida. El a mí no me conocía pero yo a él… cuántas veces he llorado y rezado con sus oraciones. Me saludó y dio la bienvenida y prosiguió su tarea, estaba haciendo fotos a todo como un japonés de estos que vemos en nuestras ciudades haciendo fotos de todo como si se acabara el mundo, como si fuera la primera vez que está en un “evento” como este. Me hizo que pensar. Vicente sería la respuesta a todo.

Alfonso el guitarrista de Ixcis nos sonorizó (una prueba de sonido de micros y guitarras). Fue horrible!!!!! Me quería morir. Nos mirábamos unos a otros buscando la aprobación de alguien pero no encontrábamos nada, por lo menos así lo sentí yo. En frente tenía a Rocío, mi mujer, ella con una sonrisa conocida por mí (16 años casados) me decía que algo no iba bien, pero os aseguro que se esforzaba en que no se le notara nada. ¿Qué tal Rocío? Bien, bien, ha sonado bien, no te preocupes… Si no hubiéramos estado a 500 kilómetros de mi casa me hubiera ido a mi cuarto a meterme bajo las sábanas y esconderme de por vida allí. ¡Tantos kilómetros, ilusiones, esperanzas, cantar con Brotes e Ixcis sin estar preparados para hacerlo es una temeridad.

¡SOMOS UNOS IRRESPONSABLES! 1ª Tentación

Hacía calor, pero pasé la tarde con una especie de sudor frío recorriéndome todo el cuerpo y pensando que no debíamos haber accedido a la invitación. Era como si se hubiera apuntado a una carrera de 100 metros lisos a correr con corredores profesionales un niño que apenas sabía andar. Esta es la sensación que tenía esa tarde.

Os confieso que apenas pude centrarme en tanto como Dios me estaba regalando esa tarde. Y mira que me esforcé. 2ª Tentación.

Empezaron Generaset, un grupo de Cádiz. Ellos muy jóvenes y cantando canciones ya conocidas. Había una voz maravillosa de una chica que no pude disfrutar por mi estado. Luego cantó Ixcis moviendo a la gente y haciéndonos cantar con ellos a todos. Aquello olía distinto, los ojos muy abiertos y hermanos de Mies que iban entrando al encuentro y saludando con cierto nerviosismo por mi parte.

¡Hay tantos músicos increíbles en Mies! ¡Hay tantos talentos! Que me ahogaba pensar que iba a cantar delante de mis hermanos, ¡yo, que soy un “piltrafilla”, yo, que no soy músico, yo, que no les llego a la suela de los zapatos! 3ª Tentación.

No sabía cómo ponerme, ni qué hacer, ni como orar.

Y llegó el turno de Brotes. Subieron al escenario y Vicente se puso detrás sentado en una silla, juntó las manos, agachó la cabeza y empezó a rezar. Yo lloraba sin parar contemplando lo que Dios me estaba enseñando una vez más. ¿PARA QUIÉN CANTAS?

Y cantaban;

No quiero cantar a Dios, si no hay brillo de Dios en mí.
Para cantar sin vivir, mejor que calle.
La fuerza del amor y la Palabra está en la exigencia de hacerlo vida.
No hay canto de Dios más fuerte y sereno,
que el latido del alma del cantor.
Si no vivo lo que pienso para qué pensar,
si no vivo lo que escribo para qué escribir,
si no vivo lo que canto para qué cantar,
si no vivo lo que siento para qué sentir,
si no vivo lo que escribo, lo que canto, lo que siento
mejor callar, mejor morir.

Como en toda mi historia de amor con Él, el repaso que me dio fue tremendo, y es que cuando dice; “aquí estoy” es como un torrente que me sobrepasa.

Ya no hubo más miedos ni tristezas.

Canta lo que sientes, sin complejos, céntrate en lo único importante, yo soy tu Dios, ¿Para quién cantas?

Doy gracias a Dios por los dones recibidos, por poderlos poner al servicio de mis hermanos sin complejos, intentando trasmitir cuánto me ama y cuánto le quiero amar yo, nuestro ser Mies, el apostolado con nuestros niños y jóvenes, la opción por los más pobres, todo lo que Dios a través de mí quiera proclamar, porque tengo muy claro que no podría ser nunca para gloria mía.

Doy gracias a Dios por mis hermanos que me acompañan, enseñan y me acercan a Él por medio de la música.

Juan Susarte

1 comentario:

Patricia García-Rojo dijo...

Las tentaciones son muchas, la paciencia de papiDios inagotable!

Te quiero, canalla!